Es ya un lugar común considerar que la incapacidad española para aprender idiomas es fruto del franquismo, con su cerrada defensa de la lengua castellana, la prohibición de usar las regionales (hoy autonómicas), y la autarquía (incluso material) que quiso imponer a la “reserva espiritual de Occidente”. Aparte de la pretensión de traducir football como “balompié”, o sandwich como “emparedado”, siempre se pone como ejemplo el doblaje de las películas extranjeras, y su empeño en traducir todos los títulos. Eso produjo muchas veces resultados ridículos, que aún continúan en los inefables “Aterriza como puedas” o en los siempre sugerentes títulos de las pelis porno. Pero al mismo tiempo creo que es innegable que a veces la traducción, por muy fantasiosa que fuera, ha ayudado a mantener en el recuerdo películas cuyo título original era absurdo o insípido. El cine es un juguete muy caro cuyos costes hay que cubrir como sea, y un buen título puede ser tan buen anzuelo como el argumento o los actores. ¿A usted le habría atraído la atención un filme llamado North by Northwest? Ahora podrá juzgar si los mandamases de la época hicieron lo correcto al retitularlo “Con la muerte en los talones”.

Sea por culpa del franquismo o de nuestros genes, que los españoles somos unos inútiles para los idiomas es harto evidente. Para suplir nuestra carencia, siempre florecen métodos que no hacen sino cobrarnos por lo que hacemos de manera espontánea: coger unas decenas o cientos de palabras inglesas, memorizar la española equivalente, y repetir el término inglés siempre que creamos que deberíamos usar el español, sin importar que el contexto gramatical o social lo hagan inconveniente, ininteligible o incluso ofensivo. Así, hemos aprendido que by es la preposición que equivale a nuestro “por”, y lo repetimos sin chistar en todo momento y lugar. En las novelas inglesas del siglo XIX aparece con mucha frecuencia la expresión By Jove!, que nosotros traducimos como “¡Por Júpiter!”; y vio el español que todo estaba bien. En las oraciones pasivas se utiliza continuamente, como vemos sin cesar en la pantalla: Directed by Alfred Hitchcock, y lo traducimos correctamente como “Dirigido por Alfred Hitchcock”; y vio el español que todo estaba bien. Entonces, ¿qué significa North by Northwest? Pues muy fácil: “Norte por Noroeste”. ¿Y qué coño quiere decir eso, me dirán? También lo digo yo, que no tengo ni la menor idea. No, no, nos replican, esa es una traducción literal, en realidad significa “Al norte por el noroeste”, o “Del norte al noroeste”, o “El norte pasa por el noroeste”, y teorías aun más ridículas. Al final, los sesudos críticos zanjan la cuestión con un “Es un giro lingüístico muy complicado e intraducible al castellano. Pero eso es secundario, lo fundamental es que habla del Norte y del Noroeste, y que lo de “muerte en los talones” es un absurdo del franquismo y blablabla”. De manera que seguimos tan ignorantes como al principio. Y la cuestión es que estamos tan encorsetados por nuestro “método” de aprender idiomas, que no se nos ocurre pensar que by puede tener otros significados aparte de “por”.

Para resolver el misterio, no hace falta recurrir a ningún manual de lingüística, ni un sesudo libro de etimologías: basta con abrir cualquier diccionario inglés-español, que casi todo el mundo tiene guardando polvo en su casa. Veamos que dice uno de bolsillo que me vino de regalo años ha con los Choco-Krispis: “by [bai] prep. junto a, cerca de, al lado de”. El sempiterno “por” aparece como segunda acepción. En efecto, el significado original de by es “junto a”, el mismo que sigue teniendo su equivalente alemán bei. Ambos proceden de la misma raíz indoeuropea de la que también derivaron el griego amphi “alrededor, en torno a” y el latín ambi, que ya vimos al hablar de la ambición. Ese sentido original se mantiene en multitud de expresiones inglesas actuales: por ejemplo, step by step no es “paso por paso”, sino “un paso al lado de otro paso”, es decir, “paso tras paso, paso a paso”; cuando apagamos un televisor con el mando a distancia, decimos que la lucecita roja indica que está en stand by, es decir, “estar cerca, permanecer al lado”, que es lo mismo que decir “estar a la espera [de volverlo a encender]”; un bypass no es más que una ruta que pasa al lado (o mejor dicho, alrededor) de una ciudad o de un corazón; y también tenemos by the way, “junto al camino”, que luego cambió a “camino lateral”, y de ahí el sentido moderno de “a propósito” para cambiar el curso del discurso o conversación. Ya que hablamos de caminos, en latín se decía via, y por metáfora pasó a significar también “mediante, por medio de, a través de”: el inglés moderno ha recuperado este cultismo y lo ha exportado via periodistas y políticos a todo el mundo. Pero el inglés antiguo ya lo había incorporado a su vocabulario a través del francés medieval vie, también escrito vy y pronunciado [vi], y por una confusión añadió su significado a by (que al principio se pronunciaba [bi]): éste es el origen de que se use by en las oraciones pasivas, de manera que Directed by significa propiamente “Dirigido a través de, por medio de”; el mismo sentido original del castellano por, en latín per.

De modo que North by Northwest significa “Norte cerca del Noroeste”. ¿Y qué coño quiere decir eso, volverán a preguntarse? Quédense un momento en stand by, al pairo como dicen los marinos. Y ya que hablamos de terminología naútica, les presento a la Rosa de los Vientos, que consiste en una estrella semejante a un reloj de manecillas, cuyas puntas indican la dirección desde la que puede soplar el viento, y por extensión, el rumbo que puede tomar la embarcación. El nombre de Rosa obedece a que las puntas están situadas en distintas capas o niveles, como pétalos de rosa, según el número de divisiones y subdivisiones que se pretendan señalar. La forma de denominar cada punta es un tanto compleja, y depende del nivel en que esté situada. Bástenos saber que el punto intermedio entre el Norte y el Oeste se llama Noroeste; el equidistante entre el Norte y el Noroeste es el Nor-Noroeste; y el situado entre el Noroeste y el Nor-Noroeste se llama “Noroeste cuarta al Norte“, es decir, un cuarto de grado desde el Noroeste en dirección Norte. Sin embargo, los ingleses decidieron olvidarse de momento de los grados, y lo denominaron simplemente “Noroeste cerca del Norte”, o más bien “Noroeste acercándose al Norte”: es decir, Northwest by North.


En suma, si el nombre correcto es Northwest by North, ¿qué coño quiere decir North by Northwest? Pues lisa y llanamente, nada. Es un rumbo fantasma, una dirección que no existe, como no existe el espía a quien busca Cary Grant en un viaje confuso y surrealista. Un viaje que ni siquiera va hacia el “Norte cuarta al Noroeste”, sino más bien ligeramente hacia el Oeste. En la última etapa, nuestro amigo parte de Chicago en un avión de la aerolínea “Northwest”, rumbo a resolver todos los enigmas en el Monte Rushmore; pero ese trayecto no se realiza hacia el Norte por la Northwest (North by “Northwest”), sino hacia el Noroeste. Un viaje errático a ninguna parte en el que lleva consigo al espectador.

Y ahora, díganme: ¿siguen prefiriendo el título original a Con la muerte en los talones?