No está clara la etimología de loco, y su derivado locura. Vamos a analizar las diferentes teorías que existen.

En portugués se dice louco, y eso suele ser señal de que la palabra original era lauco. A partir de aquí, Coromines propone que derivaría del árabe láwqa, láwq, femenino y plural del adjetivo alwaq “tonto, estúpido”. A través del castellano, la palabra se extendería después a otras lenguas románicas, como el portugués y diversos dialectos del norte de Italia. En la actualidad, esta teoría se tiene como la más probable, aunque de ningún modo firme y segura.

Otros consideran que lauco viene de las palabras griegas glauco “verde” o leuco “blanco”, dando a entender que los ojos de un enajenado pueden cegarse por completo de forma transitoria. Sin embargo, es muy difícil que una palabra griega derivara al castellano sin antes pasar por el latín, lengua en la cual no hay ninguna referencia a que los ojos de esos colores se asocien a la locura.

Si buscamos en el latín, algunos se detienen en el verbo loqui, que significa “hablar mucho, parlotear”. Es la raíz que encontramos en soliloquio “hablar solo”, elocuencia < ex loquentia “que la locuencia le sale hacia fuera, facilidad de hablar”, locuaz “parlanchín, charlatán”, ventrílocuo < ventriloquio “que habla desde el vientre”, locutorio “lugar donde hablar” y locutor, que ya sabemos que hablan y hablan por los codos. Loqui se pronunciaba “locui”, y tal vez podría haber derivado a “louqui”, aunque es poco probable, ya que eso no sucedió en los demás derivados de la palabra. En todo caso, tiene sentido considerar a un loco como alguien que habla mucho, rondando por los pasillos mientras parlotea palabras sin sentido.

Algunos se fijan en que otras lenguas indoeuropeas, como el celta o el sánscrito, tienen palabras como lokore o locaka que significan “idiota, estúpido, falto de razón”. En ese caso, loco sería una palabra de origen prerromano, de las muchas que informaron el primitivo castellano durante los albores de la Edad Media. Pero no hay ninguna constancia de ello, y sólo es pura especulación.

Finalmente, una antigua teoría hace derivar loco < lucus < ulucus o alucus. Esta palabra contiene la raíz onomatopéyica ul-, de la cual deriva el culto ulular y el vulgar aullar, que significan propiamente “dar gritos o alaridos”. Un ulucus es una especie de lechuza, cuyo sonido “uh uh” se denomina ulular. Así que un loco sería alguien que deambula por la noche, tal vez por influjo de la luna (es decir, un lunático), mientras profiere gritos y alaridos sin ningún sentido.

Anuncios