Es posible que muchos de ustedes, mientras contemplaban el atardecer tras un picnic en compañía del efebo o doncella al que deseaban beneficiarse, le hayan susurrado ante la salida de Venus por el occidente: “Ya sabrás que los antiguos pensaban que la Tierra era plana, y por eso decían que era un Planeta, es decir, un plano pequeño, porque era más pequeño que el Sol. Como banqueta, jijijijiji”.

Esperemos que nunca hayan dicho semejante cosa, porque habrán quedado como un necio pedante, que es lo peor que se puede imaginar. Si pedantean, que me parece bien como herramienta de prejodienda, al menos háganlo con propiedad. Veamos los fallos de esa explicación:

– En primer lugar, el diminutivo en -eta, -ita no es propio del latín (donde se decía -ula, -cula), sino de las lenguas románicas derivadas de ella. En especial, es propio del francés y del catalán, de donde pasó al castellano (luchando contra los más autóctonos -illa o -ina).

– En segundo lugar, los antiguos sabían que Venus era un planeta, pero no así la Tierra, con la que no tenía ninguna relación para ellos. Hubieron de llegar Copérnico y Galileo para que ambos objetos tuvieran la misma categoría celeste.

– En tercer lugar, la creencia de que la Tierra era plana estaba bastante devaluada para los grecorromanos cultos que se molestaban en hablar de Astronomía. Sabían que la Tierra era esférica, pero la situaban en el centro del Universo, alrededor del cual giraban el Sol, la Luna y los planetas.

– Y en cuarto lugar, planeta no es un diminutivo del latín planus (entonces sería planulus), sino que deriva del griego planetes, que significa “errante”. Los antiguos, al mirar el cielo, se encontraban con estrellas fijas en el cielo, que formaban constelaciones inmutables, y otras cinco (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) que variaban de posición a lo largo de los días y meses. Así que se las llamo estrellas moviles, estrellas errantes, y debido a su gran luminosidad y voluntad propia de cambiar de posición ascendieron al rango de dioses. También se dieron cuenta de que estas estrellas móviles se desplazaban mes tras mes a lo largo de una serie de constelaciones, las mismas que hoy conocemos como las 12 del Zodiaco.

Espero que les haya quedado clara esta explicación. Así que carraspeen, digan a su pareja que la etimología que le dieron antes es la que creen los incultos, y ahora cojan su mano mientras le dicen la verdad con gran aplomo y seguros de sí mismos.

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