¿Saben cuál es el origen de Astérix y Obélix?

Es posible que Goscinny inventara esos nombres al azar, porque le resultaban simpáticos, pero aquí les doy una explicación ultrapedante que dejará con la boca abierta a sus posibles ligues, cuñados, compañeros de curro y demás gente que jamás pensaría de la profundidad de sus conocimientos.

Asterix viene de Asterisque, “asterisco”, y Obelix de Obelisque, “obelisco”. ¿Y qué son tales cosas? Preste atención.

Corre el año 1517 y un fraile agustino llamado Martin Lutero, que empezaba a hacerse un nombre entre sus vecinos y amiguetes merced a sus novedosas enseñanzas teológicas en la pequeña universidad de Wittenberg, se entera de que el Papa está ofreciendo una nueva indulgencia plenaria a cambio de limosnas. Como rezaba un dicho alemán de la época, “trinca la moneda en el cofre del bulero, y sube el alma del Purgatorio al Cielo”. A las autoridades les sentaba muy mal esta continua evasión de capitales hacia Roma, tras la cual los campesinos no tenían un céntimo para ayudar a la Iglesia alemana, ni mucho menos al fisco. Pero lo que peor sienta a nuestro frailecillo es que el predicador de la indulgencia pone el énfasis en los actos externos de penitencia (es decir, pagar limosna), mientras que él sostiene que basta con el arrepentimiento interno, siempre que sea sincero y profundo. Así que escribe a toda prisa sus 95 tesis, donde expone sin orden ni concierto sus opiniones y críticas a la Iglesia, y las clava en la puerta de la iglesia.

En otra época, semejante gesto habría pasado completamente inadvertido, pero el rencor contra Roma estaba muy extendido en Alemania, y las tesis llegaron a todas partes a lomos de la recién nacida imprenta. Una copia llegó hasta un eminente profesor de Teología, Johann Eck, que como réplica aguda, pero bien fundamentada, escribió unas Anotaciones en XVIII proposiciones en forma de 31 notas marginales u observaciones. Este texto, al divulgarse, recibió el título de Obelisci, como una reminiscencia de los “obeliscos” usados por el antiguo teólogo Orígenes en el texto crítico de su Hexapla.

Al impulsivo Lutero no le gustó nada esto, y como contrarréplica publicó 31 Asteriscos, nombre también procedente de Orígenes, donde rebatía uno a uno los otros tantos obeliscos de Eck. En ellos Lutero apela más a los sentimientos que a la razón (en plan, “si estoy errado que el Cielo me juzgue”), pero aunque Eck ganó el combate teológico, nada pudo impedir la extensión de la doctrina de Lutero entre las masas.

Y en suma, ¿qué son los asteriscos y obeliscos? Un asterisco es una estrellita, *, como bien es sabido, y se emplea en un texto como una llamada a una nota a pie de página. Y un obelisco es una flecha vertical que se colocaba en el margen de las páginas, para asímismo llamar a una nota a pie de página, y que se denominaba así por su semejanza con los grandes pilares rematados en pirámides que encontramos en Egipto, y también en la Plaza de San Pedro de Roma.

En definitiva, asteriscos y obeliscos son anotaciones, observaciones, puntualizaciones, con la connotación de pullas y contrapullas malévolas por mor de la disputa entre Lutero y Eck. ¿Tuvo algo que ver esto con la denominación de nuestros héroes, para indicar que siempre andan a la greña entre ellos? A falta de respuestas por parte de Goscinny no hay forma de saberlo, pero aquí han visto la etimología que subyace, quizá de manera inconsciente por el autor, tras esos nombres.