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Hay cientos de páginas acerca de etimologías en Internet, en todas las lenguas que se te ocurran. Es posible que encuentres allí lo mismo que te ofrece este blog, y deberías probar con ellos si lo que buscas es un breve resumen de datos científicos. En vez de eso, yo intentaré explicarte los cambios de forma y significado, por qué han cambiado las palabras y cuál es su sentido profundo. Como precio, tendrás que aguantar muchas interpretaciones subjetivas, desvaríos a merced de mi estado de ánimo, y una irresistible vocación de lucir mi pedantería. No creo que te compense, la verdad. Lo mejor es que te largues, antes de que te resulte adictivo. Pero tú mismo; luego no me exijas responsabilidades.

17 comentarios to “Unas palabras…”

  1. Juan Poz Dice:

    Querido amigo, acabo de entrar en su página y me ha sorprendido gratamente. Soy un enamorado de la etimología y, aunque no me dedico exclusivamente a tan novelesca disciplina, sí que la uso con frecuencia en mis textos literarios, o pseudoliterarios. Ahora mismo estaba buscando la etimología de Fatuo, que Vd. la hace depender de Fari, femi, etc., mientras que mi admirado Joan Corominas la hace defender de un “fatuus” que vale insípido, soso. ¿Podría explicarme con cuál de las dos me quedo? Se lo agradecería.
    Habito, por si quiere visitarme, en esta URL:
    http://diariodeunartistadesencajado.blogspot.com/

  2. bocanegra Dice:

    Estimado Juan Poz: la explicación de Corominas no se contradice con la mía. “Insípido, soso”, o también “estúpido, presuntuoso”, es el significado que adquiere esta palabra en el habla corriente, pero en una etapa bastante avanzada, cuando casi ha perdido su sentido original de “hablador”. En ese estadio, para los latinos un fatuo es alguien que habla sin motivo, o como diríamos, sin sustancia, que es lo que propiamente significa “insípido”. A partir de ahí, el significado pasa a abarcar todo tipo de comportamiento engolado y superficial, que no tiene ningún fundamento sobre el que apoyarse.

  3. Juan Poz Dice:

    Querido amigo:
    No sé ni cómo ni dónde encontré una palabra, “proyocia”, cuyo significado era algo así como lo relativo a quien se inicia tempranamente en la sexualidad o se siente inclinado hacia ella, y que no he conseguido encontrar en diccionario alguno. Creo recordar que tropecé con ella en un contexto relacionado con la medicina, pero ni siquiera estoy seguro de ello. ¿La conoce? ¿Sabe algo de ella?

  4. bocanegra Dice:

    Estimado Juan Poz:

    Me temo que no tengo ni la menor idea de lo que significa “proyocia”, palabra que jamás había oído hasta ahora. Por lo que he podido ojear, debe de ser algún neologismo inventado por alguien, supongo que mezclando varios acrónimos. Lo de “proy-” me sugiere algo relacionado con “proyectar” o “proyección”, y hay quien dice que se trataría de una “proyección del ocio”. Pero lo cierto es que no sé nada sobre ella, y por lo que veo, no ha tenido el éxito ni la implantación que sin duda su autor esperaba.

  5. Juan Poz Dice:

    Querido amigo:
    Le agradezco su interés por mi consulta, a pesar de que no haya hallado nada que me sea de provecho. Seguiré buscando. Por cierto, ¿conoce la novela “El tesoro de Fermín Minar” de mi buen amigo Dimas Mas? Puede decirse que es la única en la que el diccionario aparece como auténtico espacio novelístico, un “locus”. Se la recomiendo.
    Respecto de proyocia, ando yo pensando si no estará contagiada la pobre de idocia, en el sentido de la pasión y “obsexión” con que padecemos la sexualidad en la adolescencia, pero no acabo yo de asociar el yo con el sexo, a no ser que sea porque sólo se puede disfrutar realmente de él en primera persona, pero me parece excesivamente rebuscado…
    Gracias de nuevo.

  6. bocanegra Dice:

    Estimado Juan Poz:

    No he leído ese libro, aunque había oído hablar de él. Sé que todos los que lo leyeron buscando aventuras y peleas salieron trasquilados, porque los protagonistas son las palabras, como pretendo en este blog. A ver si logro hacerme con él, aunque será difícil aquí donde vivo.

  7. Juan Poz Dice:

    Querido amigo:
    ¡Qué enigmático le ha quedado: “aquí donde vivo”! ¿Y dónde es ese aquí, si no es una indiscreción? Haré una cosa, le hablaré de su página a Dimas y, así que la conozca, casi estoy por poner la mano en el fuego que le enviará un ejemplar, porque estoy seguro de que le encantará, como a mí me ha pasado, y como a otros dos amigos a quienes ya se la he recomendado. Le tendré al corriente.

  8. bocanegra Dice:

    Pues “aquí” es la ciudad gallega de Coruña, estimado Juan Poz. Al ser de tamaño medio y con pocas librerías (aunque al parecer va a venir la FNAC) no puedo garantizar que pueda encontrar ese libro. Aunque quién sabe… a veces se hallan cosas aún más raras.

  9. Arturo Paniagua Dice:

    Cuando habla de la película North by Northwest, dice “el situado entre el Noroeste y el Nor-Noroeste se llama “Noroeste cuarta al Norte, es decir, un cuarto de grado desde el”. No es un cuarto de grado. Una cuarta en la rosa de los vientos son 22,5 grados, la “cuarta” parte del ángulo recto o 90 grados;como entre el NW y el N hay 45 grados, el Noroeste Cuarta al Norte está en medio de los dos, es decir, a 22,5 grados de cada uno de ellos.
    Menos este pequeño detalle, el resto está muy bien; enhorabuena.

  10. Diego Dice:

    Acabo de conocer el blog por consejo de mi compadre Alejandro, de Hurgapalabras, que es mucho más dado que yo a surfear la web y que así logra dar con los tesoros. Quiero felicitarte no sólo por la pasión y competencia etimológica sino por la calidad de la escritura misma.

    Quizás pueda aportar sobre lo de la “proyocia”. Tampoco había oído antes la palabra, pero si según dice Juan significa algo así como “lo relativo a quien se inicia tempranamente en la sexualidad o se siente inclinado hacia ella”, y si se observa que las muy pocas veces que aparece en inglés (via Google) se escribe _proiotia_, yo sospecho que debe estar tomada del adj. griego _prôios_ (ô indica una omega) “temprano” (también el adv. _prôi_); notando especialmente el uso _prôios topos_ “lugar que produce frutos tempranamente”. También aparece una vez _prôiotês_ como abstracto de esta cualidad, aplicado a frutos (en Teofrasto; todo esto lo digo con el diccionario de Liddell-Scott en la mano, por supuesto).

    Según parece, lo contrario de _prôios_ es _opsios_; y _opsios_ he llegado yo para opinar sobre el tema, diez meses después de planteada la cuestión. Pero la atemporalidad es uno de los encantos de esto, ¿no?

  11. bocanegra Dice:

    Gracias por las felicitaciones, Diego. Yo también estoy siguiendo con interés vuestro blog.

    En cuanto a proyocia, creo que tienes razón al derivarlo de proios “temprano”. El caso es que, por lo que veo, la proyocia se puede traducir más bien por “pubertad precoz”, o sea, un desarrollo temprano de los genitales y del apetito sexual. De manera que se podría relacionar con las indicaciones que haces sobre los frutos: así que la proyocia sería la fertilidad precoz, antiguamente relativa sólo a la agricultura, y ahora también al cuerpo humano.

  12. kuikailer Dice:

    Amén. Advertido quedo.

  13. juan luján Dice:

    queridos etimólogos, quisiera saber el origen de la sugerente palabra “malpais”. Se aplica actualmente en Canarias a los terrenos volcánicos de lava que se extienden por gran parte de la Isla de Lanzarote o de Tenerife. Agradecería información.

  14. alberto Chavez Dice:

    Aca en El salvador, tambien se les “malpais” a las areas en donde corrio la lava volcanica y quedo cun aspecto no solo negro , sino tambien extraño.

  15. bocanegra Dice:

    Malpaís corresponde al inglés “badland”: tierra baldía, yerma, desértica… Tierra Mala, en suma, denominación que también se encuentra en el francés colonial “mauvaises terres”. Lo que no puedo asegurar es quién copió a quién. Es posible que sea una expresión indígena de América, que luego fuera copiada por un idioma y de ahí pasara a los otros, pero no sé cuál fue la primera.


  16. Hola. Primero, bendiciones. Después, celebro el humor con que tratas una materia que tradicionalmente se aborda en tono doctoral. También, que no temas a la lucubración y aun la especulación, para llevar al lector, más a la reflexión que a la verdad improbable. Y finalmente, que prefieras la descripción a la prescripción. Me has hecho reír mucho. Te has ganado un enlace en mi sitio.

  17. Mercedes Dice:

    Estimado Bocanegra
    me gustaría que hicieras algún comentario sobre esta búsqueda mia:

    He estado indagando con google en la palabra resignación. Por primera vez en mi vida mi fijé que significaba re-signación.
    Despues de horas de aventura googeliana, de esas que ya no sabes ni por donde has transitado me encontré con una página paulina que decía

    “Es frecuente, en nuestra cultura, confundir la noción de aceptación con la acepción actual de resignación, cuando en realidad son antónimos. En su origen etimológico resignación tenía un sentido contrario al que se le asigna hoy. Proviene del latín resignare: romper el sello que cierra algo. Volver a signar. Desde aquí fue evolucionando, o mejor, tergiversándose hasta la connotación actual de impotencia, abandono y sometimiento ante la adversidad que se vive.”

    Más adelante fui atando cabos y me di cuenta de que efectivamente el sentido de “volver a signar” está en el sentido de resignación cristiana. Pero en el sentido a que apunta una de las acepciones de la palabra resignar: Entregar [una autoridad] el mando a otra en circunstancias excepcionales: el gobernador resignó el mando de la provincia en el capitán general; (fig) la suerte estaba echada muchos movimientos antes de que Karpov resignara su rey.

    Es decir que en la resignación se da el acto de renunciar a la signatura (firma en francés) de tus actos que a partir de entonces serán “signados” por otra instancia que mejor sabe.

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