14 Febrero, 2007
Es bien sabido que uno de los principales métodos por los cuales evoluciona una lengua es mediante el argot, la jerga y los vulgarismos. Esto ha sucedido desde que el ser humano empezó a balbucear palabras, cuando aún no existía la distinción entre lenguaje culto y popular, sino que las diferencias obedecían a las formas de hablar propias de cada familia o clan aislado tras sus muros. De pronto una de esas variantes empezaba a adquirir prestigio, fuera porque en ella se expresaban los reyes o los más excelsos poetas, y pasaba a ser la joya de una minoría selecta, que trataba de conservarla prístina e inmaculada cual hermoso fósil, lejos de las ásperas gargantas de la chusma que pululaba entre el estiércol. De manera que dejaban al vulgo con sus horribles dialectos, que a fuerza de cotorrear sin cesar anécdotas soeces e inmundas, triviales y rastreras, se llenaban de fuerza y elasticidad, renovándose continuamente en una constante creación de palabras y significados. Era tal el descaro del populacho, que en ocasiones osaban arrimar sus sucios labios a la lengua dorada; y tal como temían los sabios, deformaban las preciosas palabras con horrendas transformaciones fonéticas, y retorcían su significado mediante absurdas metáforas y ridículas polisemias. Mas llegaba un momento en que algunos de los custodios de la lengua noble se fijaban en la que hablaba la plebe, y advertían que su vitalidad y extraordinaria riqueza léxica era no sólo sumamente expresiva, sino también agradable. De manera que la añadían a sus conversaciones y escritos, primero intercalando algunos términos, luego párrafos enteros, y por último se rendían a ella con la lascivia del neófito. La lengua infame se vengaba de la augusta arrinconándola en polvorientos anaqueles, donde libros que nadie entendía se pudrían en el olvido. Así sucedió con el latín, muerto y enterrado por obra de sus hijas bastardas, las lenguas romances; y si éstas no corren la misma suerte sólo se debe a la acción decidida de las élites en forma de alfabetización en masa, medios de comunicación omnipresentes, y una vigilancia exhaustiva por parte de las Academias. Ahora, como siempre, la lengua oficial coexiste con la vulgar, pero sólo aquéllas que carecen de un organismo centralizador, como es el caso del inglés, corren cierto riesgo de verse suplantadas por éstas a largo plazo. De vez en cuando, como los reyes que concedían títulos de nobleza a los burgueses para que no se rebelaran, los diccionarios abren sus puertas a unos cuantos términos de baja estofa, a condición de que tengan unos cuantos años de vida y no se limiten a un reducido ámbito geográfico o social. Uno de los últimos en entrar en el Olimpo ha sido el célebre flipar, ampliamente utilizado en el castellano de España.
La etimología de los vulgarismos suele ser confusa, debido precisamente a su linaje espurio, y a que proceden con frecuencia de las ínfimas capas de la sociedad. El que suscribe estas líneas lleva oyendo y empleando el verbo flipar y sus derivados desde hace casi treinta años, de modo que tiene ciertos conocimentos de primera mano para hablar con propiedad, y puede así flipar con flipantes explicaciones sobre su origen. Por ejemplo, en cierta enciclopedia digital que pretende aunar sabiduría y democracia, y que por tanto está abierta a que cualquier ignaro añada o modifique lo que se le antoje, se lo pone como ejemplo en un artículo dedicado a la Etimología en general. Allí se afirma que se emplea “para describir una acción jocosa, superada, divertida. Tiene su origen en los popularmente conocidos juegos de Flipper, asociando la actitud de la persona con la gracia y el colorido que se muestra en dichos juegos”. Es evidente que el autor de esta insensatez es algún jovenzuelo que utiliza este término desde hace poco, y que por tanto desconoce sus orígenes, su significado original y las diversas acepciones que aún mantiene, muy distintas de las que él emplea con su grupete de amigos. Como dice el poeta, “la palabra es plata y el silencio es oro”, y en lenguaje vulgar, “no abras la bocaza sin tener ni puta idea”.
La palabra flipar arrastra el doble estigma de ser vulgarismo por parte de padre, y anglicismo por parte de madre. En efecto, su origen se encuentra en el verbo inglés to flip, que antes de tener en Norteamérica el significado genérico de “agitar, sacudir”, como dice la Real Academia, ya se empleaba en Gran Bretaña desde hace medio milenio. Nació seguramente como una onomatopeya, para imitar el ruido sordo ocasionado al restallar el pulgar contra otro dedo: bien contra la yema del dedo índice o corazón, lo que se conoce como castañeta, como hacía el entrañable Vickie el Vikingo cuando se le ocurría una idea genial, o cuando lanzamos una moneda al aire o sobre una mesa; bien contra la uña o envés y producir así un movimiento de palanca, como hacemos para dar un capirotazo en la cabeza de quien se muestra lerdo y torpe, o para expulsar el molesto moco que se nos queda pegado tras hurgar en la nariz. A partir de este chasquido con el pulgar, el verbo extendió su significado a cualquier golpe o movimiento producido rápidamente con los dedos, como cuando nos quitamos de encima una mosca, o tiramos al suelo las migas que se amontonan en la mesa; o como cuando pasamos las hojas de un libro o damos la vuelta a un filete en la sartén, que es lo que significa hoy día flipar en portugués.
El instrumento que realiza un flip, un chasquido, es un flipper, como el mítico encendedor que producía ese ruido al restallar el pulgar no contra otro dedo, sino contra una ruedecilla para prender fuego. Pero flip amplió también su significado a “dar un manotazo o palmetazo”, de suerte que flipper pasó a ser sinónimo de aleta que palmotea en el agua, como las que lucen las tortugas, pingüinos o focas; o los delfines, como el celebérrimo Flipper, razón por la cual mereció ese nombre. Pero las aletas también pueden golpear en el aire, como hacen las focas amaestradas que juegan a la pelota. Y a propósito de ello, antes era omnipresente ver en cualquier bar cierta máquina recreativa, en la cual una pelotita lograba puntos al chocar contra obstáculos luminosos, y para evitar que cayera por un agujero era necesario darle un palmetazo. Para ello se empleaban dos palas situadas a ambos lados, remedo de las aletas, llamadas por tanto flippers, nombre que pasó por metonimia a denominar el artefacto entero, además de pinball o máquina del millón.
A partir de aquí nuestra palabra empieza a fijarse en otros significados. Como el flip era un golpe seco y rápido, produjo un derivado, flippant, que originariamente significaba “rápido, suelto”, y por extensión, “ágil, vivo, despierto, animado”. Un comportamiento flipante era propio de quien manejaba algo con suma facilidad y ligereza, ya fueran los pies al bailar, la espada al pelear, o la lengua al hablar. Esta última acepción acabó por prevalecer, de manera que el flipante era alguien ingenioso con facilidad de palabra. Pero del locuaz al lenguaraz hay una frontera muy fina, como vemos continuamente en los graciosillos que no saben contenerse. De manera que flipante acabó por adquirir connotaciones negativas, y pasó a designar al que habla de manera frívola e irreflexiva, e incluso se muestra borde e impertinente. De este flippant inglés no deriva propiamente el flipante español, si bien de alguna manera el significado de aquél ha pasado a formar parte también del nuestro.
Pero sigamos flipando con flip, que de ser un golpe seco con los dedos pasó a ser por un lado la sacudida y agitación de que nos habla la Academia, y por otro un puyazo con la uña, de donde “aguijón, punzamiento”, y por abstracción, “estimular, avivar”. Y en este punto, este término, que pertenecía con toda propiedad al lenguaje oficial, se desliza como suele suceder al vulgar, con el significado de “excitarse de repente”, sea en el sentido de entusiasmarse o enfurecerse. Y con esta acepción pasa a la jerga de los hippies y luego de los psicodélicos, todos los cuales tienen algo en común: el uso y abuso de toda clase de drogas, sean estimulantes o narcotizantes. En ese ambiente se crea una expresión, flip one’s lid, que significa literalmente “sacudida de tarro”, y que podríamos traducir con propiedad por “estar zumbado”. Aislado flip del resto de la frase, sigue una evolución semántica comprensible: las sensaciones extremas que producen tales sustancias se reflejan en el lenguaje, de manera que flip se convierte en la excitación, el entusiasmo o la furia llevada al paroxismo, sin orden ni control; mientras que el flipped, por su parte, es quien se comporta de manera irracional y enloquecida por efecto del consumo de drogas.
Estas acepciones son las que pasan al francés mediante el verbo flipper, que de ser la angustia y los terrores paranoicos provocados por las drogas, se utiliza en la actualidad como equivalente a “tener miedo”, o dicho de manera vulgar, “estar cagado” por cualquier motivo. El castellano, sin embargo, se fija en aspectos menos negativos: el flip es el flipe, la excitación o estupefacción causada por los estupefacientes; el flipped, el flipado, es un simple sinónimo de drogado; flipar se convierte en experimentar las alucinaciones producidas por las drogas; y fliparse equivale a drogarse. Cuando estos términos se extiendan fuera del ámbito drogadicto, adquirirán nuevos significados más alegres que coexistirán con los otros: de esa manera, flipar y sus derivados se convertirán en “alucinar, estar estupefacto, estar atónito” por un lado, y “estar encantado, entusiasmado, maravillado” por otro.
Así que ya ven cómo, de un simple chasquido de dedos, hemos llegado a las paranoias de las drogas que nos hacen ver aletas de delfín en una máquina recreativa. El verbo flipar ha arraigado profundamente en el lenguaje, en especial el de los jóvenes, razón por la cual la Academia lo ha admitido en su seno. Sin embargo, de un tiempo a esta parte se ha vulgarizado el vulgarismo, y de ser un intransitivo muchos lo utilizan como transitivo: fliparlo. Es una expresión tan incorrecta como decir lo alucino, lo estoy maravillado, o me lo entusiasma, e imagino que su origen se deberá a indigencia verbal y pereza gramatical: decir flipo con eso exige emplear las malhadadas preposiciones, aparte de alargar la frase, así que cortamos por lo sano y lo reducimos a lo flipo. El tiempo dirá si esta expresión arraiga e incluso erradica la anterior, pero a despecho de pasar por el típico carroza que quiere conservar un lenguaje académico fosilizado y caduco, ya les advierto que lo flipo es un desatino y, para mis oídos, bastante cacofónico.
15 Febrero, 2007 at 7:00 pm
Un blog excelente. Llegué por casualidad, buscando una etimología, como tantos, me imagino. Muy interesante la atención que le prestas a la evolución de cada palabra. Me quedan varias entradas por leer, pero la verdad que en general me ha impresionado bastante.
20 Febrero, 2007 at 12:02 pm
Gracias por los ánimos. He estado unos días ausente por problemas informáticos, que a punto han estado de dar al traste con todo lo que había escrito para el blog. La situación ya se ha restablecido, e incluso me ha inspirado un tema para el siguiente artículo. A ver qué sale en los próximos días.
10 Abril, 2007 at 5:50 pm
Excelente post. En sucesivos días iré a por todo el blog. Hoy, primer día después de semana santa, “hace demasiado sueño”.
PD: Es éste el mismo Bocanegra de LPD? No le reconozco. Me gusta más esta faceta.
Saludos,
26 Abril, 2007 at 2:51 pm
Felicitaciones, excelente página, llegué sin pensar hasta aqui buscando definiciones de etimología, y me interesé en saber el significado de la palabra “flipar”, ya que me gusta ampliar mi vocabulario. La información tan detallada me impresiono mucho. Reitero mis felicitaciones.
23 Mayo, 2007 at 11:29 pm
Gracias por ese toque de humor, me has hecho reir mucho. A parte de la información, muy interesante.
11 Junio, 2007 at 12:55 am
Brillante, divertido e interesante. Me ha impresionado tanto en la forma como en el contenido, sin olvidar el humor…
16 Junio, 2007 at 5:40 am
Hey!
Me harté de escuchar en la tele a los españoles utilizar el verbo “flipar” (soy de Patagonia, al sur de Argentina).
Voy a releer detenidamente el escrito, porque no tiene desperdicio. Y quien escribe, tiene un estilo que me impresionó… ¡Buenísimo!
16 Junio, 2007 at 5:42 am
me olvidé decir que me cansé de escuchar ese verbo y no saber lo que significaba, y por eso me topé con este blog… al que curiosamente vine a parar redireccionado de wikipedia
(aclaro porque quedó medio amargo de mi parte).
¡Buena onda!
23 Junio, 2007 at 8:06 pm
demasiado interesnte, perfectamente bien definido. saludos
30 Junio, 2007 at 12:03 pm
la estupides es la consecuencia de la ignorancia ser serio es ora cuestion
30 Junio, 2007 at 12:03 pm
yyyyyyyyyyy que
18 Julio, 2007 at 9:27 pm
Las etimologías son cosa hipnotica per me, asi que desde ya agradezco y en lo que pueda dar una mano, desde latín a lunfarso, ningún problema, che( les pondo el che para que vean mi procedencia y mi Guevarencia si me permiten el neologismo).
Gracias.-
9 Agosto, 2007 at 8:33 am
Me ha flipado leer lo siguiente:, sugiriéndome lo intercalado
medios de comunicación omnipresentes,(internet y su derivados) y una vigilancia exhaustiva por parte de las Academias(sabios, conocimiento histórico y actual del idioma q pretenden conservar). Ahora, como siempre, la lengua oficial coexiste con la vulgar, pero sólo aquéllas que carecen de un organismo centralizador, (Internet) como es el caso del inglés,(yes?) corren cierto riesgo de verse suplantadas por éstas a largo plazo.(???) De vez en cuando, como los reyes que concedían títulos de nobleza a los burgueses para que no se rebelaran, los diccionarios abren sus puertas a unos cuantos términos de baja estofa, a condición de que tengan unos cuantos años de vida y no se limiten a un reducido ámbito geográfico o social. Uno de los últimos en entrar en el Olimpo ha sido el célebre flipar, ampliamente utilizado en el castellano de España.(error, error,….la lengua hoy y siempre fue de la gente que la habla. Estén,donde estén)
Así sucedió con el latín,(castellano) muerto y enterrado por obra de sus hijas bastardas, las lenguas romances; y si éstas no corren la misma suerte sólo se debe a la acción decidida de las élites(ricos de todas las formas y calañas) en forma de alfabetización en masa,(jaja, q risa…
9 Agosto, 2007 at 9:02 am
Acabo de leer tu artículo al completo y ha sido un flipe. Vamos que hay que tomarlo a dosis, pues de golpe te puede dar un subidón del copón. Sobre todo si estás de exámenes.
´Leyendo el último párrafo, me he acordado del neng, el de Buenafuente, y si no recuerdo mal creo q utiliza: lo flipo. Chico, los tiempos corren una barbaridad, por lo q en otro tiempo fuera impensable, prepárate para verlo incluída en breve.
PD: Espero más riqueza, nuevas palabras…. Ahora la RAE, tiene acuerdos, o no sé qué.. con las RA de los países latinoamericanos.
24 Septiembre, 2007 at 5:32 pm
Sí, Pepa, ya me imagino que “lo flipo” se extenderá hasta que sea considerado correcto por la Academia. Pero como no sólo es incorrecto gramaticalmente (¿tú dices “lo alucino” o “alucino”?), y además me chirrían los oídos tras haber empleado toda la vida “flipo”, pongo mi granito de arena para que no se extienda más; o al menos tan deprisa.
No entiendo bien tus comentarios del mensaje anterior. Internet no es un organismo centralizador del lenguaje, puesto que en cada foro, chat o blog de cualquier idioma, la gente escribe como quiera sin nadie que le tosa. En cambio, una Academia sí lo es, mediante gramáticas y diccionarios que luego se enseñan en las aulas (que la gente lo aprenda mal es otra cosa). El inglés carece de Academia, y esta función la desempeñan diversos diccionarios e instituciones de prestigio. Pero cada uno de ellos tiene una política diferente sobre los neologismos, extranjerismos y sobre todo vulgarismos: unos los aceptan todos, otros realizan un filtro más severo… Y por eso el inglés puede cambiar con mucha mayor rapidez que el español; si eso es bueno o malo, ahí no entro.
18 Diciembre, 2007 at 1:23 am
creo que aqui en mexico sirve para decir “debrayar”….
7 Marzo, 2008 at 10:17 am
…debido precisamente a su linaje espúreo…¿se refiere usted a su linaje espurio?
2 Mayo, 2008 at 11:13 am
Pues tiene usted razón, dama o caballero que pasaba por aquí. Se dice “espurio”, del latín “spurius”, y no existe ningún “espúreo” más que en mi mente dada a la ultracorrección, y a no consultar a tiempo las palabras en el diccionario. Gracias por su puntualización; ya está corregido el fallo.
13 Mayo, 2008 at 1:44 am
…coño tío, que me ha FLIPAO tu exoplicación!!!!!!!